Hay pocos lugares en Estados Unidos con tanta vena republicana como el estado de Alabama; ahí gano Donald Trump a Hillary Clinton ¡por 27 puntos porcentuales! Parte integral del “Sur Profundo” ahí no había ganado un demócrata desde 1986.

Es por eso que ahora está por estallar la guerra civil entre integrantes del partido del elefante. La causa fue que acaban de perder por un muy escaso margen una senaduría en dicho estado que estaba vacante.

Los problemas empezaron desde la primaria cuando Luther Strange, el candidato apoyado por Trump perdió ante un controvertido juez de nombre Roy Moore al que apoyó el ex asesor presidencial Steve Bannon. Todos lo vieron como una especie de venganza política por parte de este último por haber sido expulsado de la Casa Blanca.

Moore representa lo peor del conservadurismo republicano y retrógrada: contrario a los derechos de los grupos LGBT, anti inmigración, a favor de los grupos supremacistas blancos y creyente de que el cristianismo es la única vía americana. Perdió un par de veces su puesto como juez debido a que se negó a cumplir con disposiciones de instancias más altas.

Este juez ultra conservador estaba tan seguro de su victoria que llegó a decir cosas como “Dios me quiere en el Senado”. Nadie daba un centavo por Doug Jones un demócrata que se transformó en la némesis al ganar un asiento que pone en serio peligro la supremacía republicana en el Senado de Estados Unidos.

La campaña de Moore entró en controversia debido a que una mujer afirmó que, cuando tenía apenas 14 años (y él 30), éste hizo avances sexuales. Una acusación que cayó dentro de la vorágine de señalamientos que comenzaron en la industria del entretenimiento, pero que se han extendido a la política.

Con el tiempo más mujeres se sumaron a las acusaciones sin embargo el candidato siempre negó todo y lo calificó de complot en su contra. Aunque Moore nunca perdió el apoyo de sus simpatizantes republicanos (hombres blancos y protestantes) comenzó a extenderse un movimiento de repudio sobre todo entre los electores de color.

Según los últimos análisis podrían haber sido las mujeres de origen afro-americano las que finalmente lograron inclinar la balanza (de apenas unos 20 mil votos) pero, a final de cuentas, lograron revertir la tendencia republicana dentro de uno de los cotos más fieles a este partido.

Es por ello que al interior de la institución se está gestando una cacería de brujas para señalar culpables y colgarle la etiqueta de perdedor a alguien.

Pero más allá de pugnas partidarias, si sumamos este nuevo caso a las derrotas sufridas por el Partido Republicano a lo largo del año, no deja de ser claro que los demócratas, casi sin quererlo, están revirtiendo las tendencias.

Este 2018 también es año electoral en Estados Unidos y está en juego el control del poder legislativo. Si la tendencia sigue como hasta ahora –la gente saliendo a votar de forma masiva en contra de los candidatos republicanos- los demócratas podrían retomar el control de ambas cámaras y hacer la vida imposible a Trump.

Si tomamos en cuenta que el mandatario no ha podido concretar prácticamente nada teniendo a los republicanos en control del legislativo, ahora quedará aún más disminuido.

Sin lugar a dudas, sería todo un cambio de la marea.

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