He publicado otras veces sobre el tema de las noticias falsas y la credibilidad de la gente. Un debate en el que se ha hablado desde la censura de redes sociales hasta la búsqueda, por parte de los gigantes de Internet, de mecanismos para eliminarlas.

Yo lo comparaba con los periódicos sensacionalistas que utilizan encabezados escandalosos para llamar la atención y que no dudan en utilizar la información más estrambótica posible para ello.

Por supuesto que la gran mayoría de la gente sabe que titulares como los de “Pedro Infante vive” o “Obama ha tenido contacto con los extraterrestres” tienen que ser tomados con muchísimo cuidado ya que lo más seguro es que, en las páginas de estos diarios, encontremos notas inventadas, exageradas o tan sólo enfocadas de manera muy tendenciosa.

La gente sabe cómo procesar la información de un medio que ya es varias veces centenario.

Uno de mis argumentos siempre ha sido el de que la gente tarde o temprano (por lo menos la mayoría) aprenderá a tomar las fake news que recibe a través de redes sociales como lo que son: información falsa o distorsionada que tiene como objeto crear rumores o desinformar a la gente.

Lo interesante de esto es que ya estamos viendo los primeros casos en los que la gente, antes de dejarse llevar por una noticia falsa, opta por buscar la versión real o por lo menos la correcta.

Comenzó a circular en redes sociales información relativa al supuesto apoyo por parte de Rusia a la campaña de Andrés Manuel López Obrador.

A todas luces ésta era una campaña premeditada, pero un tanto ingenua, que intenta aprovechar las noticias internacionales que han a Rusia de haber tenido injerencia en los procesos electorales de Estados Unidos y otros países.

El rumor decía que se había detectado que, como era conveniente para Rusia que ganara el Tabasqueño, ese país interferiría en las elecciones de este año. Un burdo ataque que pretendía dirigir la rusofobia contra el candidato.

A pesar de que esta campaña se vio muy bien orquestada, no pudo encontrar eco en la gran mayoría de la gente –pro y anti pejistas-. Todos se dieron cuenta de que tan sólo era un crudo rumor que por lo ridículo, no merecía tomarse en cuenta.

La gente detectó las fake news.

Fue tal la reacción que el equipo de campaña de López Obrador ya está aprovechando el asunto a su favor con pintas alusivas al tema, memes e incluso una chamarra en la que se ve la forma en que, satíricamente, colocaron el nombre del candidato: Andres Manuelovich.

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