Dice el viejo adagio, y esto lo reiteran en la escuela (estoy seguro que justo en este momento en algún lugar del mundo hay un profesor de historia diciéndolo a un grupo de estudiantes aburridos): El que no conoce la historia, está condenado a repetirla.

Me refiero a esa piedra donde parece que todo mundo está dispuesto a tropezarse otra vez: las encuestas.

No han terminado las últimas porras emitidas por varios sectores del PRI en favor de José Antonio Meade y los medios de comunicación ya nos están inundando con encuestas sobre la carrera presidencial y la forma que evolucionan los gustos y las preferencias de los votantes sobre los “presidenciables”.

Parece que no han aprendido la lección de que el tema de las encuestas han fallado de forma miserable desde hace varios años y no sólo en México (pregunten a Hillary Clinton).

Por supuesto que los personajes políticos, de todos los colores, ya las están usando como armas o ya las están denostando, a pesar de que estas todavía parecen hacerse de manera precipitada.

Lo peor de todo es que de aquí al primero de julio nos vamos a recetar a través de todos los medios y todos los canales cientos de miles de resultados de encuestas; algunos de ellos “cuchareados”, otros mal hechos y –la verdad sea dicha- muy pocos con resultados que reflejen la realidad.

Ya veremos al final del largo camino si hubo verdaderas “mejoras” en cuanto a metodologías y desarrollos o simplemente nos pasa lo que ya nos ha pasado muchas veces: que nos tropezamos –otra vez- con la misma piedra.

Translate »