El diario “El Universal” publicó un reportaje sobre la forma en que laboran varias bandas, la mayoría de ellas de origen colombiano, para realizar robos y fraudes.
Uno de estos criminales -ya en prisión- aseveró al periódico que uno de los puntos débiles en esta ciudad es que los “chilangos” son muy fanfarrones, presumen lo que no tienen pero, sobre todo, tienden a ser muy confiados.
Para aprovechar esta idiosincrasia utilizan los mismos medios: consumen sus alimentos en restaurantes caros, utilizan vehículo de gran precio y tratan de ostentar una falsa riqueza.
Uno de los principales modus operandi es el de la utilización de mujeres -normalmente muy guapas- para “ligar” jóvenes de clase alta. De esta manera investigan muy de cerca las costumbres de la familia para luego clonar tarjetas, extraer objetos de valor e incluso entrar a sus casas a robar.
Se han dado casos que mientras la “novia” vacaciona con la familia, sus secuaces roban las residencias familiares impunemente.
La otra forma de robo consiste en seducir a las empleadas domésticas las cuales son manipuladas para dar a conocer información sobre objetos de valor y efectivo al interior de las casas. De esta manera pueden tener una visión completa de lo que ocurre y de las costumbres de la familia.
En algunos casos aplican el fraude de llamar aduciendo un problema por parte de los patrones para así engañarlas a que saquen dinero en efectivo y lo entreguen a supuestos mensajeros.
Así que, mucho cuidado con las personas que tu o tu familia pudieran conocer de manera “casual” en sitios públicos; recordar que, aunque la gente de servicio sea de confianza hay que implementar medidas de seguridad.
Pero sobre todo, hay que tener en cuenta que hasta en los mejores restaurantes uno puede ser víctima de algún delito.