Anuncian a través de los medios de comunicación un operativo llevado a cabo en las plazas comerciales del Eje Central, en las cercanías de la Alameda, en la que recuperaron siete mil teléfonos celulares robados.
Junto con los celulares, las autoridades también detuvieron a 75 personas.
Lo realmente indignante de esta información es que la venta de equipos robados sea manejada como una verdadera noticia. Como si fuera una novedad lo que ocurría en la zona.
Ni siquiera era necesario caminar por la banqueta; desde el auto, si uno circulaba sobre Eje Central, era posible ver los aparadores llenos de equipos de diferentes marcas que eran colocados -como si estuvieran castigados- al revés. Dice la leyenda que era para evitar la activación de software de seguridad que podría tomar fotos de los ladrones.
Cada día son miles de personas las que sufren de robo de equipos celulares. No en asaltos, no mediante amenazas con armas de fuego. El modus operandi para hacerse de un celular por las malas es -desafortunadamente- muy sencillo.
Basta ubicar a una víctima que se encuentre mirando sus redes sociales -hipnotizado por su pantalla- y aprovechar que toda su concentración está en el mundo virtual. YouTube está lleno de videos de confiados ciudadanos a los que les arrebatan su equipo.
En lo que la víctima reacciona, el ladrón ya está muy lejos.
Son miles los actos de este tipo los que día a día ocurren en nuestra ciudad.
¿Qué hacen los ladrones con los equipos robados?
Sencillo, los venden en plazas como en las que ahora hacen operativos.
El problema es que este esquema lleva años funcionando; quizá desde el mismo momento en que la gente empezó a quedar hipnotizada por las pantallas de sus celulares, comenzó a darse este mercado. Lo peor es que la autoridad apenas “se acaba de dar cuenta”.
Afirman que las cifras de crímenes van a la baja o no han tenido aumentos significativos. Creo que allá afuera hay por lo menos 7 mil personas (en los últimos días) que no están de acuerdo con eso.