Wunsiedel es un pequeño pueblo alemán en el que apenas viven unas diez mil personas. La principal razón por la que ha cobrado cierto renombre es que fue el sitio donde terminó enterrado Rudolph Hess.

Hess era la mano derecha de Adolf Hitler y, por una razón que hasta la fecha no ha sido explicada, salto en paracaídas sobre Inglaterra en mayo de 1941 para -en teoría- buscar la paz con la Gran Bretaña. Winston Churchill, que no se andaba con medias tintas, ni siquiera se entrevistó con él y lo mando directo a prisión donde permaneció toda la guerra para ser juzgado más tarde en Nuremberg y pasar el resto de su vida en la cárcel de Spandau.

Luego de su muerte en 1987 Hess fue enterrado junto a su esposa en el cementerio de Wunsiedel y esa fue la maldición: los grupos neo-nazis alemanes comenzar a peregrinar cada año para hacer marchas y exhibiciones ante la tumba del dirigente nazi.

Para evitarlo el consejo del pueblo decidió retirar los restos de Hess (fue cremado y sus cenizas arrojadas al mar por la familia) y su tumba destruida, pero, a pesar de estas medidas, los nazis siguieron llegando.

A partir de 2014 el Centro Democrático de Cultura de Alemania optó por luchar contra los manifestantes neo-nazis de una forma ingeniosa: inventaron una marcha a la que llamaron “Nazis contra Nazis” en la que una serie de donadores entregarían 10 euros por cada metro que recorrieran los extremistas a la fundación EXIT-Deutschland, encargada de ayudar a ex radicales de derecha a salir de esas organizaciones y reconstruir sus vidas.

Al mismo tiempo, los habitantes de Wunsiedel colocaron marcadores a lo largo del recorrido agradeciendo a los neo nazis por su participación y dando a conocer el dinero que habían recabado hasta ese momento. De la misma forma algunos arrojaron confeti de colores en la meta mientras que otros colocaron letreros en los que se burlaban con frases como “Si Hitler supiera” o mesas con plátanos en las que se podía leer “Mein Mampf!” (Mi lunch, en una clara burla al libro de Hitler “Mein Kampf!”, Mi lucha).

La cantidad de manifestantes ha disminuido y varias ciudades alemanas han comenzado a copiar la estrategia.

Por otra parte, luego de los atentados de Barcelona fue dado a conocer un video realizado por ISIS en el que amenazaba (en castellano) a España de más violencia.

Para pronto la tuitósfera española comenzó a colocar una serie de memes y comentarios burlándose del acento del individuo que aparece en el video y de su aspecto.

En la misma foto que encabeza este texto podemos ver una serie de contra manifestantes en 2012 -también en Charlottesville, haciendo burla de una marcha del Ku Kux Klan.

Haciendo mención de los tweets anteriores, un sitio web español calificó como una “victoria de la civilización” el simple hecho de utilizar el humor ante la amenaza de violencia. Creo que eso podría aplicar a todas las formas en que los radicales pretenden asustarnos.

Utilicemos el humor.

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