La carrera presidencial en Estados Unidos está alcanzando unos niveles nunca antes vistos.

Donald Trump, candidato por el Partido Republicano está en el ojo del huracán debido a las grabaciones donde habla -de manera muy vulgar- de cómo se relaciona con las mujeres mientras que las acusaciones de acoso y de ataque sexual se apilan poco a poco. A pesar de todo, el candidato las niega rotundamente.

Cosa curiosa, en otros casos, en otros procesos electorales, cualquiera de estas acusaciones hubiera bastado para hundir de manera definitiva a un candidato.

Desde el inicio de su campaña Trump ha manejado una imagen de lo que ahora llamamos “bully”. El chico malo del patio de recreo que mantiene un reino de terror ante el resto de los niños a los cuales acosa, intimida y extorsiona.

El “macho alfa” ha sido llamado por muchos y esa es la imagen que quiere dar al mundo.

El hombre de negocios exitoso, el galán al cual todas las mujeres se le entregan, al hombre que pondrá en su lugar a los enemigos (reales e imaginarios) de su país, que no tiene miedo de usar la fuerza y las armas o de obligar a los vecinos a pagar por el muro que piensa construir.

Un hombre recio, hecho y derecho, dirían las abuelas.

Sin embargo, a pesar de todo esto, la campaña de Trump ya es calificada, mediante una de esas imágenes tan divertidas que maneja la prensa de Estados Unidos, como un avión derribado que cae en una espiral mortífera rodeado de llamas.

Trump ha tenido la característica -que es una malísima estrategia política- de dejarse llevar por el momento y por el arrebato. No perdió tiempo en enfrascarse en una guerra de declaraciones con las ex Miss Universo, no dudó en ponerse a tuitear de manera compulsiva a las tres de la mañana denostando a Hillary Clinton. En pocas palabras, deja que hasta el tema más pequeño le afecte y no duda en demostrarlo de todas las maneras posibles.

Llama la atención las recientes declaraciones del propio presidente Barack Obama en las cuales el mandatario lo regaña y, regresando a la metáfora del patio de recreo, le dice que “no sea chillón”.

Y es que al macho alfa le está pasando lo peor que le puede pasar a un abusador de primaria: una “niña” lo está retando y -de regreso a la adjetivación de prensa estadounidense- le está “pateando el trasero”.

Falta un debate y más de dos semanas de campaña presidencial, sin embargo, el daño que Trump le ha hecho a la política de su país y al Partido republicano ya está hecho y muy difícilmente podrá cambiar las tendencias; Clinton ya va muy adelantada.

Al parecer el magnate de los bienes raíces se va a quedar haciendo berrinche luego de que una mujer (lo peor que le puede pasar a un misógino de su calaña) lo humille.

Translate »