La empresa de transporte Uber anunció su llegada a seis ciudades de México, y los que pusieron el grito en el cielo fueron los taxistas.
Como ha ocurrido en muchos otros lugares, desde la Ciudad de México hasta París, los taxistas “tradicionales” miran a Uber como una competencia desleal a la que hay que combatir a toda costa.
En Guadalajara cientos de taxistas se manifestaron en calles céntricas y el asunto terminó con actos de violencia y personas detenidas. Mientras tanto, en San Luis Potosí los taxistas organizados están anunciando una cacería de autos de Uber y en Mexicali están deteniendo a los conductores para remitirlos al corralón.
Es muy normal que la evolución de la tecnología cambie la forma en que hacemos las cosas. Es muy común que algunos sectores se vean afectados por estos avances tecnológicos y es aún más normal que reaccionen de alguna forma para mantener el status quo.
Aunque en algunos casos las autoridades han salido a favor de los taxistas -como en París-, en la mayoría de las situaciones la respuesta ha sido simple y contundente: Uber se queda.
Hay que decir que el de los taxistas no es el primer sector en ser afectado por la evolución de Internet y la tecnología.
¿Quién con menos de 30 años se acuerda de un anacronismo llamado “Agencia de Viajes“?
Pues aunque no lo crean los más jóvenes, hubo una época en la que para reservar aviones, hoteles y autos en renta era necesario acudir a una oficina donde un agente se encargaba de gestionar todos esos servicios.
Ahora basta tener una conexión a la Web para poder organizar un viaje alrededor del mundo consiguiendo los mejores precios sin necesidad de un intermediario.
Las agencias de viajes murieron sin que nadie sintiera lástima.
Hasta hace muy poco tiempo el negocio de las revistas era boyante; existían todo tipo de publicaciones enfocadas a los más diversos gustos e intereses sin embargo la inmensa oferta de Internet ha eliminado prácticamente a la totalidad de las publicaciones -que se han mudado a Internet- y una minoría subsiste con versiones en papel que son consumidas por usuarios fuera de la corriente principal.
¿Salieron los trabajadores de las agencias de viajes a las calles a manifestarse en contra de los sitios de viajes en Internet? ¿Salimos los redactores, editores, fotógrafos y otros trabajadores del medio editorial a apedrear las oficinas de publicaciones electrónicas?
No, la gran mayoría se tuvo que adaptar a la nueva era para continuar trabajando.
La gente utilizará los servicios que le sean menos engorrosos, que les convengan económicamente y en los que los traten bien.
Los conflictos que genera Uber son una clara muestra de lo que ocurre con la llegada de la tecnología y es un termómetro de que tan dispuestas están las autoridades para dar ese paso que, no es casualidad, son los propios ciudadanos los que lo exigen.
¿Por qué la gente prefiere Uber?
Es una pregunta que los “afectados” se deberían hacer para así adaptarse a las nuevas exigencias.
Es eso… o morir.