Los panistas se quejan de que está por darse una elección de estado, Andrés Manuel López Obrador ya está presentando pruebas del fraude; el candidato perredista ya lo retó a los golpes y hasta los del PRI demandan a Morena por exceso de gastos.

Tiempos revueltos en el Estado de México.

Aún falta semana y media para el proceso electoral del estado más poblado de la federación, y los partidos políticos involucrados ya están gritando “falta” y llamando al árbitro.

Las elecciones en el Estado de México se han transformado en el “Stalingrado” de los partidos políticos. La presa política que les dará la supremacía; un estado que nunca ha vivido la “alternancia” pero que es sede de poderosos movimientos de oposición. El premio simbólico desde el cual atacar la presidencia de la república.

Una demarcación muy complicada y polifacética; desde Tecamachalco hasta el Valle de Chalco, de Texcoco a Valle de Bravo las diferencias y las problemáticas de los mexiquenses son brutalmente complejas.

Sin embargo, la entidad es una de las más redituables, en términos de presupuesto y votos, y una de las claves para las elecciones del año que entra.

En estas épocas en que los sondeos de opinión casi han perdido toda su credibilidad, lo que ocurra en el Estado de México será un termómetro muy claro para lo que nos espera en 2018.

Quizá en estos momentos la mayor preocupación en torno al resultado de la elección es sobre cómo se dará el resultado: ¿podremos conocer al triunfador a la semana siguiente del proceso o tendremos que esperar la decisión de un tribunal?

Tiempos políticos revueltos, nos esperan.

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