Llega esa época del año en que el congreso de Estados Unidos tiene que aprobar el presupuesto enviado por el presidente y, tal como están las cosas, el asunto se antoja difícil.

Dentro de los números alegres de Donald trump, que incluye un mega-aumento para los gastos militares a costa de muchísimos programas -la mayoría de corte social-, este presupuesto trae un nuevo apartado:

El muro fronterizo prometido durante la campaña.

Diría la sabiduría popular que “el horno no está para bollos”. Luego del fiasco de la reforma del sistema de seguridad social, en el que los republicanos tuvieron que retirar el nuevo plan que sustituiría al Obamacare debido a que no se pusieron de acuerdo siquiera entre ellos, los legisladores están pensado seriamente en retirar al dichoso muro del presupuesto.

Se avecina un fuerte pleito en torno a los dineros del gobierno y algunos especialistas ya están previendo el cierre de las actividades gubernamentales el próximo mes ya que los demócratas están dispuestos a bloquear el presupuesto a como dé lugar, sobre todo si incluye un gasto tan oneroso como el del muro.

La cosa es que este partido no sólo ve al muro como un gasto si no también uno de los principios de la actual administración que deben de repeler a como dé lugar.

Sin embargo, luego del fiasco del Obamacare, los asesores de Trump no están dispuestos a llevarse otro golpe y menos si éste se lo dan directamente a otra de las promesas de campaña del empresario.

Antes que “arrastrar” la ya menguada imagen de Trump como negociante que todo lo puede y lograr las metas que prometió en campaña, prefieren guardar el tema del muro para épocas menos difíciles, legislativamente hablando.

Algunos observadores incluso hablan de que Trump tendría que posponer todo hasta el año 2019.

En fin; El “Arte de negociar” de Donald Trump parece que no está logrando nada ya que no ha sido capaz de convencer a la oposición demócrata y menos a la que tiene en casa con los republicanos rebeldes.

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