“La caballada está flaca” es una frase que, debido a sus connotaciones hípicas, nos hace remontarnos a otras épocas; cuando los políticos eran militares y estos peleaban a caballo en la revolución.
Una caballada flaca significaba que no estaba en buenas condiciones para pelear, para marchar…
La metáfora se aplica, en este caso, al grupo de personas de un partido o una agrupación política cuando ninguno de los integrantes tiene la capacidad de presentar una oposición en contra de los competidores. Cuando las esperanzas de lograr una victoria son muy bajas.
Sin decirlo, eso fue lo que pasó con el Partido Revolucionario Institucional al momento en que cambiaron los estatutos para permitir que no militantes puedan ser candidatos para la presidencia de la república.
A final de cuentas la decisión del candidato -como es tradición en el PRI- recaerá sobre el presidente de la república, sin embargo, todo parece estar planchado para una sola persona, el único del gabinete que no milita en el PRI pero que empieza a tener “proyección presidencial”.
Las estrellas se están alineando para esto.
En Facebook aparecen invitaciones para apoyar a José Antonio Meade; alaban su carrera y su altura moral. Lo ponen como la última opción para un México que se encuentra al borde del precipicio.
La imagen del ahora secretario de finanzas es una de las mejores de la clase política, podría ser la gran alternativa a la imagen tradicional que la mayoría de los mexicanos nos hemos hecho del político de carrera y al parecer el PRI está dispuesto a hacer esta apuesta.
Una cara amable, una trayectoria limpia de un político que no es priista ni de ningún otro partido. ¿Existe mejor candidato en las filas de militantes?
Pragmatismo puro.
Ya estamos a menos de un año de las elecciones; en diciembre comienzan las precampañas por lo que estamos en plena temporada de “destape” de lo que seguro será una época -políticamente hablando- muy intensa ya que algunos tienen mucho que perder.
Estamos a punto de ver si el partido oficial se define por un pragmatismo o decide apostarle a la tradición.
Tiempos interesantes, sin duda alguna.