Una semana muy movida en términos de información y de actividad en redes sociales.

Una semana que para algunos fue terrible, quizá la peor en mucho tiempo, para otros digna del recuerdo.

Y es que los sucesos ocurridos esta última semana de agosto lograron algo que hace mucho tiempo no se daba en este país: unir a los mexicanos.

El primer elemento que provocó esta cohesión fue la muerte de Juan Gabriel. Dice el viejo adagio que “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde” y esta semana que pasó México perdió a uno de sus grandes ídolos.

Repentinamente todos los mexicanos se encontraron analizando que partes de su vida tenían como fondo las canciones del “Divo” y se dieron cuenta que eran muchas.

Juan Gabriel -ya lo dijimos- es la nueva adición al panteón popular mexicano y, como tal no puede ser cometida ninguna blasfemia bajo pena de un terrible anatema.

Pregúntenle a Nicolás Alvarado, ahora ex director de TV UNAM, quién fue linchado de forma virtual, por una turba igualmente virtual que desde las redes sociales precipitaron su renuncia al cargo. ¿Su pecado? Criticar al cantante, decirle naco…

¿No adoras a JuanGa? No calificas como mexicano.

El segundo factor de cohesión esta semana fue la visita de Donald Trump.

Como un auténtico balde de agua nos amanecimos con la noticia de que el candidato republicano visitaría a nuestro presidente. El furor no tardó en canalizarse pero esta vez en dirección del presidente de la república.

Desde antes de la llegada los ánimos comenzaron a caldearse y desde redes sociales los ánimos eran más que exaltados.

Luego de la reunión, que el gran público percibió como un fracaso y una humillación más, TODO mundo, desde los líderes de opinión en las páginas de los principales diarios y las pantallas de televisión hasta los tuiteros más humildes, se unieron como uno en contra del presidente y su decisión de meter a Los Pinos al candidato republicano.

Por primera vez en muchos años sin importar filiación política, ubicación geográfica o rango social los mexicanos coincidimos en algo.

Tengo la seguridad de que esta semana la recordaremos por mucho tiempo; para bien o para mal nos ha transformado en la forma en que vemos nuestro entorno y en la forma en que percibimos a nuestro gobierno.

Tiempos interesantes se aproximan.

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