Me encontraba hace unos días buscando material para elaborar una pequeña crítica a la nueva serie/documental de Kate del Castillo cuando me di cuenta de una cosa que me causó mucha curiosidad.
¿Te has fijado que cantidad de series relativas al narcotráfico podemos encontrar en plataformas como Netflix?
La lista parece interminable: Narcos, Narco Cultura, Pablo Escobar, El Chapo, Capo, Tierra de Carteles… la lista sigue y sigue.
Por supuesto que las productoras de películas y series se han dado cuenta que la guerra contra las drogas se ha transformado en uno de los temas que más atraen la atención de la gente y se han encargado de cubrir esa curiosidad innata sobre este tipo de temas.
¿Sabías que la serie Breaking Bad está considerada como la mejor de todos los tiempos?
La historia de un hombre desesperado que decide “salirse de la ley” y establecerse como productor de drogas.
Mucho se ha analizado el impacto del narcotráfico -y la guerra en su contra- dentro de la cultura popular. Una subcultura a veces denostada (no olvidemos la guerra que algunos gobiernos locales han entablado en contra de los narcocorridos), a veces justificada pero siempre presente.
Una subcultura que nos fascina de la misma manera que un arma cargada o que un peligroso precipicio. Que podemos descalificar pero que de todas formas incita nuestra curiosidad por conocer los trasfondos de los personajes que la conforman.
¿Qué es lo que tanto nos atrae? ¿Será por conocer cómo es glamour de una riqueza faraónica? ¿Saber cómo es la vida siempre al borde de la cárcel o la muerte? ¿Cómo es estar al margen de lo que la mayoría de la gente considera como “correcto”?
Tampoco es que sea un tema nuevo: la novela negra y las películas de gangsters surgieron en los años 30, durante la época en que hubo en Estados Unidos una guerra contra las mafias por causa de la prohibición del alcohol y el contrabando que esto generaba.
Sin lugar a dudas, los medios reflejan en gran manera lo que vive o padece una sociedad; una como la nuestra, que se encuentra convulsionada por causa del narcotráfico y sus consecuencias, tiene que reflejar sus miedos e inquietudes de alguna manera.
Creo que va a ser todo un tema de estudio y de análisis para los sociólogos del futuro la cantidad de contenido que se ha generado en este inicio de siglo sobre una actividad ilegal que ha trastocado nuestra forma de ver el mundo.
Me pregunto qué pensarán de nosotros como sociedad