Poco a poco nos recuperamos de los traumas que nos ha dejado la naturaleza y junto con la normalidad, las noticias de temas distintos comienzan a permear en los medios.

Uno de los que más atención ha captado, fue la muerte a los 91 años del editor y playboy (y creador del término playboy) Hugh Hefner.

Compro la revista sólo por los artículos” se convirtió en el pretexto masculino por excelencia el siglo pasado y es que Hefner no sólo creó una de las publicaciones más icónicas del siglo veinte, la revista Playboy, sino que también ayudó a definir la imagen del hombre contemporáneo.

Hefner liberó a la pornografía de los sórdidos antros de perdición para transformarla en algo sofisticado y edulcorado de consumo masivo. No es necesario hacer una recopilación de los grandes nombres de actrices, modelos y cantantes que aparecieron en sus páginas y de cómo éstas se transformaron en auténticos catalizadores de carreras en el mundo del espectáculo.

Para muchas el aparecer en las páginas de Playboy se transformó en un cotizado objetivo dentro del camino a la fama.

Sin embargo, la leyenda de “los artículos” también es real: varias generaciones de periodistas así como fotógrafos nutrieron las páginas de la revista con artículos de fondo y entrevistas de gran interés y actualidad. Pero además del lado periodístico la publicación se transformó en una fuente de conocimiento de moda, de música, de arte; una publicación que buscaba responder a todas las necesidades del hombre moderno.

Alrededor de Hefner se construyeron una gran cantidad de mitos, por ejemplo: en las primeras ediciones de la revista en la esquina superior de la portada aparecía una serie de pequeñas estrellas. Según la leyenda las estrellas representaban el número de veces en las que el editor había tenido relaciones sexuales con la “centerfold”.

Sin duda alguna fue uno de los hombres más envidiados del planeta que fue capaz de crear, mantener y llevar a la cima una publicación “inmoral”. Creó todo un imperio que le permitió llevar una vida que -muchos imaginaban- era una eterna fiesta y orgía con las mujeres más hermosas del mundo. Aunque esta no era la realidad completa, Hefner se pudo dar el lujo de disfrutar de la gran fortuna que la publicación le permitió amasar.

Odiado, vilipendiado y mitificado, la muerte de Hugh Hefner marca, sin lugar a dudas, el final de toda una era.

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