Ocurrió en septiembre de 1900.

En ese entonces Galveston, ubicada en la costa del estado de Texas, tenía un futuro brillante como centro comercial y salida al mar de la boyante economía del estado.

En el puerto vivían unas 36 mil personas ese fatídico septiembre cuando un huracán de categoría 4 (en ese entonces todavía no se les daba nombre) golpeó la zona y se transformó en el peor desastre natural ocurrido en Estados Unidos.

Murieron unas 12 mil personas (la tercera parte de la población) y la isla en la que se ubicaba fue prácticamente nivelada de nuevo; las construcciones desaparecieron y luego del fenómeno la población restante tuvo que vivir en tiendas.

Por culpa de ese huracán la estrella de Galveston declinó y lo que era una pujante población se transformó prácticamente en un pueblo fantasma; el foco económico se trasladó al norte, a Houston, que comenzaba a vivir del boom del petróleo.

Esta no ha sido ni la primera ni la última: la costa del Golfo de México es una zona en la que los huracanes, históricamente, han causado graves daños; desde Campeche hasta Tampa, el peligro es latente y todos los que viven en la zona lo saben.

La llegada del Huracán Harvey a Houston aunque trágica y destructiva, no es algo nuevo.

El problema radicó en que las autoridades nunca dieron la orden de evacuar; de hecho, el alcalde de la ciudad recomendó el sábado a la gente que permaneciera en sus casas donde eras más seguro.

Millones de litros de agua después (que han causado inundaciones y la saturación de las presas reguladoras) hay unos 30 mil personas que han tenido que recurrir a los albergues debido a que sus casas están bajo el agua.

Autoridades califican ya a Harvey como uno de los peores desastres naturales y aseveran que la zona de Houston tardará varios años en recuperarse…

Dicen durante la primera clase de historia -en cualquier escuela- que el que no conoce la historia, está condenado a repetirla.

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