En su columna del diario Milenio, Carlos Puig hace una recapitulación de más de 60 accidentes en el mercado de juegos pirotécnicos de Tultepec. Desde 1998 han sido más de 60 eventos, de los cuales dos los describe de manera muy abierta como “destrucción del mercado”.

Este es el primer agravante. Los accidentes en el tianguis de San Pablito han sido la regla por décadas. La lista histórica de muertos es bastante larga.

El segundo agravante, la publicación de un comunicado de prensa de la presidencia municipal de Tultepec, en la que anuncia el inicio de la temporada navideña en el tianguis “más seguro de Latinoamerica” ¡apenas ocho días antes de la conflagración!

Las palabras consignadas en este comunicado duelen al leerse luego de las explosiones:

“Germán Galicia Cortes, presidente del Mercado de Artesanías Pirotécnicas de San Pablito, aseguró a los visitantes al lugar, la certeza de que encontrarán un lugar seguro y con las medidas de seguridad necesarias como son: extintores, agua, arena, pico, pala y personal calificado que sabe cómo actuar en caso de algún incidente”.

Por cierto al momento de la publicación de esta nota, el comunicado seguía en línea (http://www.tultepec.gob.mx/comunicacion_social/2016/12/alta-expectativa-en-venta-de-jugueteria-pirotecnica-en-tultepec/).

¿Qué pasó con la seguridad y el diseño de vanguardia?

Los videos son escalofriantes al grado que trascendieron fronteras y aparecieron en las páginas principales de los sitios de noticias de todo el mundo. Las imágenes una auténtica reconstrucción del infierno con personas heridas y quemadas que llevarán toda su vida la marca de este accidente.

Increíble que todavía sigamos contando muertos, que este tipo de comercio se realice de forma tan centralizada y justo en medio de la mancha urbana. Afirmaron que era seguro y la realidad los golpeó de la manera más salvaje posible: 31 muertos, 12 desaparecidos e infinidad de heridos (entre ellos niños).

¿Qué falló?

El Gobierno del Estado de México y la presidencia de Tultepec deben una muy detallada explicación de cómo y por qué fallo su cacareada seguridad y, por supuesto, las acciones legales necesarias contra quien tenga la culpa de que, una vez más, ocurriera un accidente de estas características.

Este evento abre, incluso, la posibilidad de plantear de manera seria la eliminación de la utilización de fuegos artificiales.

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