Uno de los resultados de la pasada elección estadounidense fue el tema de las noticias falsas en redes sociales, en particular las que se publican en Facebook.
Salió a la opinión pública un tema que cualquiera que tenga una cuenta en la red social -y un poco de criterio- ya había notado desde hace tiempo. No todo lo que se publica en Facebook es verdad o es cierto.
Desde dietas mágicas para bajar de peso y curas milagrosas de cáncer, alopecia o diabetes hasta conspiraciones como la de que “van a comenzar a cobrar Facebook” pasando por planetas que se verán de forma espectacular hasta verdaderos apocalípsis con semanas de oscuridad sobre la faz de la tierra.
Las noticias falsas han estado en Facebook -y para efectos prácticos- en Internet, desde hace mucho tiempo.
Esta cuestión, redes sociales que publican noticias falsas, puede parecer un tema de suma actualidad sin embargo es tan viejo como la historia misma.
¿Ejemplos?
Mucha gente ha escuchado sobre el libro “Los protocolos de los sabios de Sion“, el plan maestro de los judíos para dominar el mundo que, supuestamente, fue filtrado para salvación de la civilización europea.
Lo que muy pocos saben es que este escrito fue encargado por el Zar de Rusia para desprestigiar a la comunidad judía de Rusia y así poder disponer de sus bienes con absoluta impunidad y, como beneficio agregado, descargar el odio acumulado del pueblo en contra de un enemigo imaginario.
Esta estrategia fue seguida también por Adolf Hitler con los resultados que ya todos conocemos.
Otro caso, muy sobado en las escuelas de comunicación, fue el de la transmisión radiofónica de una dramatización de la novela “La guerra de los mundos” por parte de Orson Welles. Aunque no causó el pánico que hoy quieren creer, si fue motivo de preocupación para mucha gente que no supo distinguir la fantasía de la realidad y llegaron realmente a pensar qeu Nueva York estaba siendo invadida por alienígenas.
Una más: la historia dice que cuando los hermanos Lumiere presentaron su invento -el cinematógrafo-, la gente huía despavorida de la sala durante una escena en la que se veía a un tren aproximarse de manera directa a la cámara.
Digámoslo en pocas palabras: la gente ha tenido que aprender a consumir los medios. Con la aparición de cada forma de comunicación, fue necesaria una etapa de aprendizaje sobre su uso y consumo.
¿Qué ocurre con Facebook?
El ejemplo que me gusta dar al respecto es el de un puesto de periódicos en una esquina concurrida. En los estantes de esta encontraremos muchos diarios -sobre todo los tabloides- que luchan todos los días una auténtica guerra por la audiencia. Cada encabezado, cada foto, cada extracto, busca resaltar sobre el que tiene junto. Tiene que influenciar sobre la decisión del transeunte para que este se lo lleve bajo el brazo.
¿Qué hacen los editores de estos diarios?
Buscan los textos más escandalosos y atractivos, aunque muchas veces lleguen a forzar ese concepto llamado verdad. Aunque algunos todavía caen ya no es tan fácil encontrar gente que se crea a pie juntillas cosas como “Pedro Infante vive” o “Ataque de OVNIS”.
En estos puestos de periódicos también encontramos publicaciones alarmistas que han hecho de la mentira una forma de negocio. La verdad es manejada a diferentes niveles y con diferentes perspectivas (por decirlo de forma sutil) en un espacio muy pequeño.
La gente ya aprendió a discernir cuándo estos títulos son realidad o tan sólo buscan llamar la atención. Y esto está empezando a ocurrir en redes sociales.
Puede que Facebook nunca llegue a censurar la información falsa o tendenciosa pero lo que si va a ocurrir es que los usuarios (por lo menos la gran mayoría) aprenderán a diferenciar el trigo de la paja. Esto llevará a que las publicaciones falsas -como si de diarios sensacionalistas se trataran- queden relegadas a un segundo plano y tal vez sólo tengan relevancia en las cuentas de los muy crédulos.
Al tiempo.