El diario “El Universal” reportó la llegada de un avión que transportaba personas que habían sido deportadas de Estados Unidos y que fue recibido -en una clara maniobra de oportunidad política- por el propio presidente de la república, Enrique Peña Nieto.
Entre las personas que llegaron a México se encontraba Pedro Vázquez, nacido en Pachuca pero con más de 20 años viviendo en Atlanta que además dejó a su esposa y tres hijos (todos con nacionalidad estadounidense) “del otro lado”.
Llama la atención la respuesta que dio cuando le preguntaron sobre sus planes a futuro: Voy a regresar, no es difícil a pesar de que haya un muro… Voy a pagar unos 4,500 dólares al pollero para regresar.
En pocas palabras, el gran inconveniente para que Vázquez regrese con su familia, es el dinero.
Pocos días antes también fue dado a conocer que los famosos polleros ni siquiera estaban preocupados; al contrario, pensaban que ganarían más dinero debido a que podrían cobrar más a la gente que quiere llegar al otro lado.
Sacarían provecho de un mercado que está “asustado” por las nuevas medidas migratorias del vecino país.
La practicidad del muro queda en cuestión, y los fabricantes de memes lo saben:

Para documentar un poco más esta disertación: leo una nota publicada en el sitio “The daily beast” el cual argumentaba que el verdadero peligro para Estados Unidos no venía de México, si no de su frontera con Canadá: Donald Trump está mirando en la dirección equivocada.
Ese es el gran problema del muro fronterizo. Más allá de su costo, de quién lo pagará o de quién lo construirá: su verdadera utilidad.
¿Realmente están dispuestos a pagar una obra faraónica cuya utilidad ya está cuestionada?
Sigo pensando que el muro fronterizo no es más que un recurso retórico de Donald Trump para mantener vivos los más bajos temores de la gente que lo llevó a la presidencia.