Una de las cosas que siempre he dicho sobre el neonazismo es que si Adolfo Hitler volviera a nacer, renegaría de todos aquellos grupúsculos integrados, sobre todo, por ignorantes.
Cualquiera que haya leído el único libro que escribió el propio Hitler, se habrá enterado que para el líder del nacionalsocialismo y la Alemania de los años treinta, la pertenencia al partido e incluso a la nacionalidad alemana se ganaba con disciplina, obediencia, un estado físico casi perfecto (la raza superior, recordemos), un conocimiento pleno de la ideología así como costumbres personales intachables y una ética incuestionable.
El nazismo buscaba hombres ideales “completos” capaces de derrotar al enemigo en todos los campos: físico, mental y moral.
Por eso, al ver a las “huestes neonazis”, lo primero que viene a mi mente es la expresión “ridículo”.
Me van a decir que los barbones, con panza de cerveza y vestidos de la forma más ridícula posible representan “la crema de la crema” que buscaban aquellos líderes. Lo que yo veo es a un grupo de inadaptados y alcohólicos que tienen acceso a armas de alto poder y que van por su vida con una enorme carga de complejos personales y grupales.
Me gustaría exponer como ejemplo brutal este caso que llegó a redes sociales:
Una de las fotos que fueron publicadas con motivo de los desmanes en Charlottesville (la que uso para ilustrar este texto) fue aquella en la aparecían varios individuos haciendo el saludo del Ku Kux Klan (que es muy parecido al nazi). Uno de ellos estaba usando una gorra con el escudo de la 82da División Aerotransportada del ejército de Estados Unidos.
Esa unidad tuvo una actuación vital durante la Segunda Guerra Mundial especialmente durante el desembarco en Normandia; vio acción en Italia, Francia, Holanda y Alemania. Es apodada la “All American”.
Esta división tuvo un papel muy importante LUCHANDO CONTRA LOS NAZIS.
La fotografía, por supuesto, desató una guerra en Twitter en la cual participó directamente la cuenta oficial del 82da División que dejó muy en claro su opinión respecto a los nazis y el uso de gorras con temas militares.
Todo lo comenzó con un mensaje de Brandon Friedman, asesor durante el gobierno de Barack Obama y conocido consultor y opinador político:
Would *LOVE* to know the name of Mr. 82nd Airborne Division here rendering Hitler’s Nazi salute. The 82nd jumped into Normandy on D-Day. pic.twitter.com/oObJNgXzEI
— Brandon Friedman (@BFriedmanDC) 13 de agosto de 2017
Fue cuando la cuenta de la 82da División entró al quite:
Our WWII Airborne forefathers jumped into Europe to defeat Nazism. We know who we are. We know our legacy.
— All American 💯 (@82ndABNDiv) 14 de agosto de 2017
U really think that guy is an active member of the 82nd just because he has that hat? My mom has that same hat. She’s 78 & has never served
— All American 💯 (@82ndABNDiv) 14 de agosto de 2017
Andy – Respectfully, anyone who thinks this man represents our culture and values has never worn the maroon beret…and never will
— All American 💯 (@82ndABNDiv) 14 de agosto de 2017
Anyone can purchase that hat. Valor is earned. pic.twitter.com/qk6rQHBwui
— All American 💯 (@82ndABNDiv) 14 de agosto de 2017
Ante el cuestionamiento sobre la identidad del hombre de la cachucha afirmaron que no lo sabían y mostraron lo que, ellos afirman, es un clásico ex miembro de la división.
Who knows? THIS is what an All American Paratrooper looks like. Rock Merritt jumped into Normandy on D Day, Njiemgen, fought in Bulge pic.twitter.com/vaps5fU0jb
— All American 💯 (@82ndABNDiv) 14 de agosto de 2017
Lapidarias las frase que utilizan en la fotografía de la guerra: “Cualquiera puede comprarla [la cachucha]. El Valor se gana“.
La conclusión es que estos fulanos ni siquiera han tenido el valor de servir en su propio ejército aunque no dudan en utilizar iconografía relativa a las fuerzas armadas para… ¿intimidar?
Con todo esto no quiero decir que los grupos neonazis no sean factores de peligro y desestabilización. Aquí la cosa es comprender que su “nazismo” es más bien a modo de pose. La actitud de un adolescente que utiliza imágenes prohibidas para escandalizar. Aunque algunos líderes cuentan con agrupaciones bien organizadas y establecidas la gran mayoría de las personas que vemos en las fotografías usando símbolos fascistas tan sólo son rednecks jugando a los soldaditos.
El problema aquí radica en un gobierno que se niega a verlos y a establecer acciones, de corte social y político, para neutralizar a estos grupos que, cuando pueden, son capaces de hacer un buen caos.