literaturaEsta semana una de los principales trending topics en redes sociales fueron las desafortunadas declaraciones de la diputada perredista local (por Chiapas) Hortencia Zúñiga.

Ante la pregunta sobre cuáles han sido los libros que marcaron su vida, la representante no sólo afirmó que prefería los libros de “superación personal” sino también adjudicó al premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez el libro “Juventud en éxtasis” y “Volar sobre el pantano” ambos de muy dudosa calidad y escritos por Carlos Cuauhtémoc Sánchez.

Por supuesto que esta no es la primera vez (ni la última) en que un político trata de pasar como lector sólo para hacer el ridículo. Y estamos hablando de TODOS los niveles.

¿Qué es lo que tiene la literatura que a los mexicanos nos causa tanto trabajo?

Es indudable, en México el promedio de lectura es uno de los más bajos del mundo y que la gente prácticamente está peleada con los libros.

Sin embargo lo que es realmente preocupante es que sean las clases gobernantes las que no solo hagan alarde de no haber abierto algún libro en su vida sino que se queden tan tranquilas luego de demostrar su ignorancia.

Hay que recordar que la costumbre por la lectura se da por imitación: un hogar donde los padres leen y existen libros disponibles, los niños y las niñas comenzarán a sentir curiosidad por estos y comenzarán a leerlos.

La lectura comienza en casa.

Por increíble que parezca, los números de lectura en nuestro país ha comenzado a aumentar. Datos señalan que cada vez más personas compran libros y los leen. Aunque el aumento ha sido mínimo es esperanzador.

Sin embargo hay que recordar que este cambio debe de empezar por nosotros mismos.

De nosotros depende que México se transforme en un país de lectores y, por ende, en un país de mentes más abiertas, más ricas, con mayor capacidad.

Tal vez en un futuro nuestro país pueda tener políticos que realmente hayan leído a Gabriel García Márquez y no piensen que “El Principito” lo escribió “Maquiavelito”.

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