
Trascendieron esta semana las quejas de Emma Coronel, esposa del convicto Joaquín “El Chapo” Guzmán”, aseverando que su marido se encuentra bajo tortura ya que es despertado cada pocas horas por los guardas de la prisión del Altiplano.
Según Coronel, quien ya presentó una queja ante la Comisión de Derechos Humanos, no dejan descansar ni dormir a su marido al grado que están “por provocarle un infarto” ya que este padece de hipertensión.
Por su parte las autoridades carcelarias aseveran que todo es parte del protocolo que se emplea con los reos de alta peligrosidad a los cuales se les pasa lista cada cuatro horas sin importar si es de día o de noche.
Aquí la controversia gira en torno a una muy delgada línea ubicada entre la seguridad y la venganza.
Es muy cierto que con la fuga “El Chapo” puso en ridículo prácticamente a todo el sistema judicial del país además de una buena parte del gobierno federal.
Luego de su recaptura es lógico que se le aplique el protocolo más estricto -es obvio que no quieren que vuelva a pasar- por lo que no es extraño escuchar cosas como el pase de lista cada cuatro horas.
Sin embargo, algo que puede argumentar la defensa es que las autoridades están aplicando todo el peso de la ley a manera de venganza contra quien los hizo ver mal. Argumentan que es la forma en que le dan “su merecido” al narcotraficante.
Por supuesto que el tema es muy delicado y las autoridades se encuentran en un precario equilibrio entre hacer cumplir las leyes así como la sentencia de Guzmán, pero a la vez, evitar que vuelva a ocurrir una fuga (ya van dos) o algún otro incidente.
Sin duda un asunto interesante que causa mucha polémica… Tú ¿qué opinas?