El senador John McCain, uno de los más acérrimos críticos de Donald Trump dentro del Partido Republicano, dijo una frase lapidaria durante una audiencia del senado de Estados Unidos:
“Si mañana fueran las elecciones en México, un candidato de izquierda y antiestadounidense ganaría y eso no le conviene a Estados Unidos…”
Lo hizo en referencia a la construcción del muro fronterizo, eso sí, sin dar nombres.
El legislador está muy bien informado sobre el severo sentimiento antiestadounidense que está campeando en México y cómo éste puede transformarse en un factor determinante durante las próximas elecciones.
Una de las cosas que más habían cambiado a lo largo de la relación bilateral durante las últimas décadas es el sentir general de los mexicanos respecto al vecino del norte.
Una campaña de bajo perfil, pero muy efectiva, había logrado rebajar ese sentimiento antiestadounidense que fue tan normal durante las décadas posteriores a la Segunda Guerra. La imagen de “gringos colonialistas y abusivos” había sido finalmente cambiada por una más amable sin embargo, la llegada de Trump, ha contribuido al renacer de este sentimiento.
Por supuesto que -aunque algunos digan lo contrario- a Estados Unidos le conviene más un vecino relajado y que no permanezca en plano defensivo. Un vecino “amable” que sea un buen socio y un buen amigo.
Y para que esto ocurra, el muro no está ayudando mucho; los sentimientos antiestadounidenses recién reencontrados pueden dar un vuelco radical al espectro político mexicano y eso preocupa a muchos.
Por lo pronto podremos ver los resultados del efecto muro ante las inminentes elecciones en el Estado de México donde veremos si el PRI mantiene su hegemonía, si otro de los “grandes” se perfila para el 2018 o si ese “izquierdista antigringo” logra capitalizar los sentimientos de esta época.