No cabe duda de que estamos viviendo tiempos de “corrección política” y esta parece estar aún más cerca de nosotros gracias a que cualquiera que cuente con un teléfono celular puede publicar y dar a conocer al mundo su propia opinión sobre cualquier tema.

Gracias a esta tecnología, esas noticias “que enojan” han encontrado una ruta de acceso a la mayoría de la gente via las redes sociales, formas de comunicación que se han transformado en la fuente de información -para bien o para mal- de la mayoría de la gente.

Lo vi en Facebook” parece ser la frase que logra que cualquier aseveración se transforme en contundente realidad.

Uno de los tantos escándalos que diariamente llegan vía redes sociales y que recorrieron a fondo los virtuales pasillos de Internet durante la última semana fue el caso del gorila de nombre Bantú que murió en el zoológico de la Ciudad de México de forma un tanto misteriosa (en teoría por la reacción a un sedante).

El asunto se hizo aún más controvertido cuando el animal fue literalmente destazado debido que no cabía en el crematorio. Las fotos del cuerpo destrozado, que de alguna manera llegaron a Internet, incrementaron aún más este enojo.

En un mundo donde la forma en que se concibe el trato a los animales ha cambiado de manera tan radical al grado que la mayoría de la gente se regocija por la muerte de un torero, el caso de Bantú ha sido la “gota” que ha derramado un vaso y que podría traer grandes cambios. Algunos políticos han visto en este asunto, una oportunidad.

Surge desde el Partido Verde una iniciativa que prohibiría de forma radical los zoológicos en nuestro país.

Los que recordamos el viejo Zoológico de Chapultepec, con sus jaulas alineadas en los largos pasillos, vivimos un parque en el que no había problema de que los animales se “escondieran” en el entorno artificial en que vivían por la simple razón de que no existía dicho entorno.

Los animales vivían en una feas jaulas donde no podían esconderse y estaban a la vista de todos. Como niños, lo agradecíamos, pero visto en retrospectiva fue bueno el gran cambio que se realizó para dar un mejor trato creando espacios más naturales.

Los zoológicos han dejado de ser espacios de simple exhibición para transformarse en herramientas de aprendizaje y conservación.

El tema de su prohibición es muy delicado ya que este tipo de establecimientos han comenzado a formar parte de la vanguardia en pro de la conservación de especies en peligro: la razón del intento por sedar a Bantú es que el gorila sería trasladado a Guadalajara para aparearse con dos hembras.

La mayoría de los zoológicos están involucrados en programas de alcance mundial para la investigación y la conservación animal. En un momento dado podrían transformarse en auténticas “arcas de Noé” para animales que han dejado de existir en sus propios ecosistemas.

No hay que olvidar que la reciente prohibición de animales en los circos antes de comenzar a ser una medida positiva, fue la causa de la muerte de muchos de estas criaturas.

Sin lugar a dudas es un tema que se debe de analizar de manera muy profunda.

Como colofón, y para prepararnos para futuras controversias, con motivo del enojo causado por la muerte de Bantú también podrían ver la luz iniciativas que prohibirían la pelea de animales -gallos y perros- además de la tan temida (por alguno sectores) prohibición de las corridas de toros.

Sin duda temas que causarán polémica.

 

 

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