El término huachicolero viene de una práctica realizada en cantinas de mala muerte en la que el encargado juntaba los restos de bebida que quedaban en los vasos y la reforzaba con un alcohol corriente para hacerlo pasar como bebidas recién preparadas a los clientes que ya estaban borrachos.
Huachicolear, en esta época, significa juntar los “poquitos” que se obtienen en la ordeña de ductos para hacer una gran cantidad de combustible que a veces tiene “de todo, un poco”.
-o-
Hablaba en la última entrega sobre como la prohibición de venta de licor en Estados Unidos a principios del siglo pasado causó toda una ola de violencia y que fomentó la creación de grupos criminales organizados.
Resulta que cuando la prohibición terminó y dio paso a la venta y consumo legal (pero muy controlado) de bebidas alcohólicas, las organizaciones criminales tuvieron que buscarse nuevas chambas; para ellos la prostitución, las drogas y el juego -todos estos prohibidos- se transformó en la alternativa lógica.
Incluso existe la leyenda urbana que afirma que la creación de la ciudad de Las Vegas fue una especie de pago para “calmar” a las mafias que habían visto el final de la bonanza luego que terminara la Prohibición.
¿Qué ocurre con los famosos huachicoleros?
El tema de moda sin duda, un asunto que apenas aparece en las primeras planas pero que ha sido un verdadero problema desde hace años, es el del robo a los ductos de Pemex.
Afirman varios diarios que el tema no es asunto de pequeños emprendedores; son los grandes cárteles de la droga quienes controlan este negocio en 24 estados del país.
El problema ni es pequeño ni es nuevo.
Sin embargo, es un problema que surge directamente de las bandas narcotraficantes que, ante el embate de autoridades, ejército y rivales, buscan “diversificar” su actividad con alternativas redituables.
Ahora que el tema ha escalado lugares en noticiarios y en portadas se viene una reacción contra estos criminales que, como ocurre en el narcotráfico, no querrán dejar tan fácilmente el lucrativo negocio.
Una nueva guerra que, como ocurre en la que se lucha contra el narcotráfico, podría escalar de forma que aún no nos imaginamos.